Caminaba hacia el parque, lo habitual cuando nos pirábamos de clase, éramos las chicas malas del “insti”, el hecho diferencial que nos unía, eso y sacar malas notas aunque por la cuenta que me tenia al final acababa aprobando, en mi casa yo era una niña buena y mis padres absortos en sus pensamientos no tenían como menester creer otra cosa de su bien amada niña, aplicada y deportista se pudiera juntar con esa “gentuza”. Cada vez que llegaba al parque y le veía allí, me hervía la sangre, algo dentro de mi recorría todo mi cuerpo, me ponía en tensión y sentía vergüenza, quería comérmelo pero mis púdicos principios me decían que me contuviera y a cambio mostraba mi cara mas borde con él.
Fue el primero con el que me sentí así, nada que ver con Gonzalo mi novio, ¡que gracioso resulta eso ahora¡, con el que aprendí a besar y a que me sobara mi incipiente pecho, aun no debía de llamarlas tetas, pero que tenia el beneplácito de mis padres para sacarme de paseo. Él en cambio era arrogante, chulesco y con un punto de gallardía que atraía a cualquier chica que estuviera alrededor, todas ellas se derretían con tan solo su presencia, un autentico golfo, un cabron, un chulo y cualquier adjetivo descriptivo que se le quiera colocar. Sin embargo me hacia sentir algo que no había sentido jamás y me revelaba contra ello tirandole “puyas” continuamente, eso le ponía todavía mas gallito y eso me ponía aun mas cachonda.
Aquel día no, aquel día caminaba sola buscando quizás a mis amigas o quizás algo que mi propio instinto me obligaba. La lluvia no favorecía mucho el ambiente, de hecho me estaba empapando y mas cuando llegue al parque, desierto y sin lugar donde refugiarse, al fondo vi aparcado su R5 rojo, me acerque a preguntar por la gente pero no había nadie, bueno si, estaba él, entre empapada y excitada sentí que al invitarme a entrar a su coche, mi cabeza se descontrolaba, coloque mi pelo mojado hacia atrás y le mire entre risas – la que esta cayendo – comente, me encontré sus ojos negros penetrantes, mirándome fijamente, con autoridad, como el depredador que hipnotiza a su pieza, acerco su cabeza y sujeto la mía fuerte y delicadamente a la vez, sentí sus labios cálidos entre el agua que aun tenia en mi rostro y sentí como se iba apoderando de mi, como escalofríos recorrían mi cuerpo en un beso que nunca antes había sentido.
Me sentía desbordada por unos besos que me doblegaban la voluntad y unos dedos hábiles que me desnudaban a la vez que me hacían sentir adulta, sabia lo que iba a ocurrir, no solo me daba igual además deseaba que ocurriera y él sabia perfectamente lo que tenia que hacer, cuando me di cuenta estábamos en el asiento de atrás de su coche, incomodo aunque en ese momento no me importo, tenia sus pantalones bajados y vi por primera vez una verga en todo su esplendor, me ruborizaba pero aquel chico me tocaba de tal manera que me hacia sentir sucia, placenteramente sucia, olvidando todos mis prejuicios y superando mi inexperiencia me lleve aquel falo a mi boca, no debió de resultarle muy agradable por los gestos, aun tuvo la delicadeza de mostrarme como hacerlo, con cariño y suavidad, abrió mi coño con sus dedos y metió su lengua, me volvió loca, me sentía guarra y santa a la vez, como apartaba mi braguita y me convertía en una diosa, mientras me penetraba con mucho cuidado, aquella verga enorme me asustaba, era mi primera vez y conocía toda la teoría, aquello era grande para mi pensé, con paciencia fue moviéndose hábilmente mientras me susurraba palabras de cariño, aquel chulo, me había puesto cachonda, hablaba con delicadeza y me estaba follando, ¡ me estaba desvirgando! Y lo peor de todo es que me moría de ganas de que ocurriera. Superado el dolor inicial cada milímetro se convirtió en un inmenso placer, el ritmo inicial se convirtió en embestidas que me llenaban el cuerpo y el coño de placer, hasta que el acabo, lamentablemente a mi no me ocurrió lo mismo, pero no iba a ser perfecto la primera vez.
Aun estuvimos un tiempo dentro de su coche, la llovizna se me antojaba romántica y me sentía mujer, había ocurrido algo de lo que hablábamos mucho pero pocas habían hecho, pensaba en Gonzalo, por que nunca me había sentido así con él, que había pasado y si siempre era así.
Las conclusiones de aquello, fueron concluyentes en mi vida posterior, siempre me siento atraída por golfos y chulos, los calibro, escojo, y no me vale cualquiera nada de espantapájaros vestidos de tíos duros, esos no saben follar y menos tratar a una mujer, y supongo que a las demás también les ocurrirá, de aquí el por que me atraen.
Bss para todos.
Enviada por Marta Sadie para nuestro Primer Aniversario.